Más vale ceder el paso a un perro que dejarse morder por él.
Frases célebres de Abraham Lincoln. [Página 5]
Abraham Lincoln , fue un político estadounidense, 16º Presidente de los Estados Unidos.
-
-
Si quieres lastimarme no lo hagas con un puñal, sólo dime que no me quieres, y la herida será mortal
-
La lucha y desesperación por conseguir un empleo público, buscado una forma de vivir sin trabajar, probará finalmente la fortaleza de nuestras instituciones.
-
Ha sido mi experiencia, que gente que no tiene vicios tiene muy pocas virtudes.
-
Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel.
-
No le temas al fracaso, que no te hará más débil, sino más fuerte
-
Ninguna mujer ha caído en la perdición nunca sin la ayuda de algún hombre.
-
Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa.
-
Del mismo modo que no sería un esclavo, tampoco sería un amo. Esto expresa mi idea de la democracia.
-
Más vale permanecer callado y que sospechen tu necedad, que hablar y quitarles toda duda de ello
-
Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo.
-
Dios quiere sin duda mucho a la gente humilde; pues de ser lo contrario, no los habría hecho tan numerosos.
-
¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?
-
El matrimonio no es el cielo ni el infierno, es simplemente el purgatorio
-
Mejor es callar y que sospechen de tu poca sabiduría que hablar y eliminar cualquier duda sobre ello.
-
Dame seis horas para cortar un árbol y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha
-
No podéis otorgar la fuerza al débil debilitando al fuerte; no podéis ayudar al pobre arruinando al rico.
-
No somos enemigos, sino amigos. No debemos ser enemigos. Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. Las místicas cuerdas del recuerdo resonarán cuando vuelvan a sentir el tacto del buen ángel que llevamos dentro.
-
Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión, sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas.
-
Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de sí mismo.