Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de criminales a gran escala? Y esas bandas ¿qué son sino reinos en pequeño? Son un grupo de hombres, se rigen por un jefe, se comprometen en pacto mutuo, reparten el botín segú
Frases célebres de Agustín de Hipona. [Página 4]
San Agustín o Aurelio Agustín de Hipona o Agustín de Tagaste o Agustín de Hipona fue un téologo, obispo, santo y uno de los cuatro Padres de la Iglesia de Rito Latino.
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Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar sobre las vidas ajenas, pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida.
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No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos.
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La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.
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Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista.
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Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.
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Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva ¡Tarde te amé! Tu estabas dentro de mí y yo fuera , y por fuera te buscaba
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Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.
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No todos los hombres malos pueden llegar a ser buenos, pero no hay ningún hombre bueno que no haya sido malo alguna vez
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Por dos causas pecamos: o por no ver aún lo que debemos hacer, o por no hacer lo que ya vemos no se debe hacer; lo primero es mal de ignorancia; lo segundo, de flaqueza.
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Fuera de la Iglesia no hay salvación.
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Roma pronuncia, cuestión acabada.
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Quien te creó sin ti, no te justifica sin ti.
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Nada hallamos en el hombre más de cuerpo y alma; esto es todo hombre: espíritu y carne.
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La verdad purifica; la vanidad mancha.
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Pues, ¿Qué es entender sino vivir de un modo más brillante y perfecto de la misma luz de la mente?
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Tú no puedes ser luz para ti; no puedes, no puedes.
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El género humano es un mar profundamente curioso y procelosamente hinchado, e inquietamente fluido.
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Tus vicios son las serpientes; mata las serpientes de la injusticia, y se aumentará tu deseo de la fuente de verdad.
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Dios, que eres siempre el mismo, conózcame a mí, conózcate a ti.