La cólera se transforma muy fácilmente en concupiscencia agresiva y la pena, si se la da una oportunidad, se convierte, de modo casi imperceptible, en la sensualidad más deliciosa.
Frases célebres de Aldous Huxley. [Página 8]
Aldous Leonard Huxley fue un filósofo y escritor inglés nacido en Godalming. Murió en Los Ángeles (Estados Unidos), autor de Un mundo feliz, Las puertas de la percepción, La isla, entre otras obras.
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... el amor está siempre acompañado por acontecimientos en los extremos de los nervios, la piel, las membranas mucosas, los tejidos glandulares y eréctiles.
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Porque el miedo, desde luego, es una emoción como cualquier otra; el miedo es una horrible clase de diversión.
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La mujer que queremos es lo que ella es. Algo de su ser se derrama e impregna el universo entero.
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La corrupción de lo egregio es la peor de las corrupciones.
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Cuando se es niño, nuestra mente es como una especie de solución saturada de sentimientos, como una suspensión de todas las emociones, pero en estado latente, en condiciones de indeterminación.
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No debe olvidarse nunca que las guerras más implacables no son nunca las guerras por cosas; son las guerras por la insensateces que han dicho de las cosas tales o cuales elocuentes idealismos; en otros términos, las guerras de religión.
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En el mundo de las ideas todo resulta claro; en la vida real, todo es oscuro y embrollado.
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Tengo que decir que el arte es el proceso por el cual reconstruimos la divina realidad haciéndola surgir del caos.
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Pero en el sufrir nos hallamos siempre solos; esto nos abate cuando somos nosotros los que sufrimos, pero ello proporciona a todos los demás la posibilidad de gozar.
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Y en cuanto a las mujeres, me estoy afirmando continuamente que son el ancho camino real que conduce a la Divinidad.
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Las palabras son la invención primera y más grandiosa del hombre.
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Los animales se parecen a los hombres con toda la veracidad de una caricatura.
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Es más fácil sentir ira que tristeza y es menos doloroso.
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Una raza verdaderamente compasiva no llegaría a comprender siquiera lo que es la felicidad.
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Y es que después del amigo íntimo, el perfecto desconocido es el confidente ideal.
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Nuestros espíritus son libros sellados que sólo se abren de vez en cuando para el mundo exterior.
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Tiempo reconquistado es paraíso perdido y tiempo perdido es paraíso reconquistado.
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La cordura, por ejemplo, nos enseña que el único medio para conservar la civilización consiste en obrar con decencia y con inteligencia.
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Cuanto más siniestros son los designios de un político, más estentórea se hace la nobleza de su lenguaje