La sorpresa constante no sorprende.
Frases célebres de Alejandro Dolina. [Página 3]
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Todas las historias terminan mal más tarde o más temprano, se trata de seguir leyendo hasta que llegue algo malísimo que siempre pasa. Las únicas que terminan bien son las fragmentarias.
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Yo tengo mucho cuidado con los pensamientos de orgullo propio porque conozco a tantos idiotas que se creen los reyes del corso que quién me asegura a mí que no soy uno más de ellos.
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No soy sólo esta colección de actos cotidianos, soy esto que escribo también... Por favor quiérame.
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Somos simples sombras que nacen y mueren porque sí.
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La envidia es acaso el peor de los pecados. El goloso come, el lujurioso verifica el acto venereo, el avaro toma su dinero; en cambio el envidioso se reseca en... Bueno, su envidia.
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Se ha dicho, que el hombre hace todo lo que hace con el único fin de enamorar mujeres.
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Algunos estamos condenados a ser ese segundo microbio que viene a provocar un resfriado que ya estaba.
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No hay peor cosa que un ojo nuevo para un amor viejo.
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Las líneas de las manos no son otra cosa que la consecuencia de que la mano se cierra por la palma
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Algunas cosas las ignoro, otras no las se y la mayoría ni las sospecho.
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Yo se que estaré a salvo del olvido, pues viviré en su alma eternamente.
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El ama de casa es también un ser humano...o poco menos. Esta frase la dice en forma de humor en un segmento de su programa de Radio.
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La inminencia es mas importante que el momento mismo.
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Cuando uno transita por un súbito desamor siente que el mundo se termina.
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Uno entra al baile y no espera comprensión
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Para una mujer, no hay nada peor, nada que la moleste más, que un hombre que quiere ser y no es. Que no es, y hace fuerza por ser.
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Cuando yo era un muchacho soñaba y pensaba cuál sería el primer miserable que me iba a reprochar el no ser joven... Ya no me lo pregunto más.
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La pasión ante la malevolencia y la estupidez se apaga.
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Cuanto menos perspicaz sea uno más fácil le será pensar que todo se repite.