Lo que te critiquen, hazlo, porque eso eres tú.
Frases célebres de André Gide. [Página 2]
André Paul Guillaume Gide fue un escritor francés, defensor de los derechos de los homosexuales. Premio Nobel de Literatura en 1947.
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Muchas veces las palabras que teníamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
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Y cuando durante todo ese tiempo se piensa que los demás van al placer sin deseo, se piensa en ¡cuánto darían ellos por sentir hasta el más leve escalofrío de fiebre, y que uno de ese temblor muere, que le consume a uno hasta el corazón!
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Querría flagelar con todas mis fuerzas a los que se ríen de la castidad como de una tontería, a los que se burlan de la virtud como de una debilidad y creen que un libertino tiene más carácter que un monje.
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Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo, de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta.
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Todo en mí se abre, se asombra; me late el corazón; una sobreabundancia de vida me sube a la garganta como un sollozo. Ya no sé nada; es una vehemencia sin recuerdos y sin arrugas.
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La edad también tiene ventajas muy saludables, se derrama mucho del alcohol que nos gustaría beber.
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No se hace buena literatura con buenas intenciones ni con buenos sentimientos.
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No hemos de gozar con mayor deleite las cosas que nos han costado caras, ni con menos las que no nos han costado nada.
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El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo
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Con buenos pensamientos puede hacerse pésima literatura
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Nuestra alegría es igual que el agua movediza de los ríos, que sólo debe su frescor a su constante fugacidad
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Mi propia posición en el cielo con relación al Sol no debe hacerme encontrar menos bella la aurora
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Ella no me amó a mí, sino al que yo deseaba ser, y siempre me reprochó que no hubiese cumplido mis deseos.
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Todo ya se ha dicho una vez; pero como nadie escucha, hay que decirlo de nuevo.
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Se necesita mucho talento para hacer soportable el genio.
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Todo está dicho, pero como nadie escucha...
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Mi alegría tiene algo salvaje, fiero, en ruptura con toda decencia, toda conveniencia, toda ley.
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Hay que haber vivido un poco para comprender que todo lo que se persigue en esta vida sólo se consigue arriesgando a veces lo que más se ama.
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Es bueno seguir la pendiente con tal que sea subiendo.