Grande es siempre el amor maternal, pero torna en sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado.
Frases célebres de Ángel Ganivet. [Página 2]
Ángel Ganivet . Escritor y diplomático español, considerado precursor de la generación del 98.
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Poco a poco, sin pretenderlo, vamos a componer un programa político. No uno de esos programas que sirven para conquistar la opinión, subir al poder y mal gobernar dos o tres años, porque esta especialidad está reservada a los jefes de partido...
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Lo más permanente en un país es el espíritu del territorio.
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También los pueblos tienen sus dogmas, expresiones seculares dé su espíritu.
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Todo cuanto viene de fuera a un país, ha de acomodarse al espíritu del territorio si quiere ejercer una influencia real.
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El aire es utilísimo para la vida. Siempre que os pongáis delante de un hombre debéis recordar este aforismo: Un hombre, por mucho que valga, vale menos que el volumen de aire que desaloja
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El hombre no debe seguir ciegamente un derrotero fijo
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En presencia de la ruina espiritual de España hay que ponerse una piedra en el sitio donde está el corazón y hay que arrojar aunque sea un millón de españoles a los lobos, si no queremos arrojarnos todos a los puercos
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En todas las cosas de la vida se puede encontrar placer, si se sabe saborearlas
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La prosa da una idea pobre; pero el verso da una idea inexacta
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El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano.
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Para destruir las malas prácticas, la ley es mucho menos útil que los esfuerzos individuales.
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La furia con que el mundo actual busca el placer prueba que carece de él.
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El arte de vivir consiste en conservar nuestra personalidad sin que la sociedad se incomode
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Si en la vida práctica la dejadez se hace visible por el no hacer, en la vida intelectual se caracteriza por no prestar atención.
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Se dice que el enamorado no ve, porque la pasión le ciega; yo afirmo que los indiferentes son los que no ven, porque les ciega la indiferencia
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Pero no hay cerebro ni corazón que se sostenga en el aire; ni hay idealismo que subsista sin apoyarse en el esqueleto de la realidad, que es, en último término, la fuerza.
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¿Quién sabe si dedicados algún tiempo a la meditación psicológica, descubriríamos ¡oh grata sorpresa! que la vida exterior que hoy arrastra nuestro país no tiene nada que ver con su vida íntima, inexplorada?
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Si no se tiene elevados sentimientos, la riqueza pondrá de relieve la vulgar grosería y la odiosa bajeza.
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El arte del gobernante consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano