Para poner en valor la ciencia es necesaria la joya de la sabiduría.
Frases célebres de Anónimo. [Página 33]
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El único que necesita de verdad la piel de ocelote, es el propio ocelote.
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Lo trágico surge a partir de la acumulación de lo insignificante.
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No hay en la vida de nadie un día que no tenga su importancia.
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Entre negocio y negocio, mete algún ocio.
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Quien se considere un escéptico hará bien en dudar, en ocasiones, de su propio escepticismo.
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Los puestos eminentes son como las cimas de los peñascos; sólo pueden llegar a ellos las águilas y los reptiles.
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La aventura es un paseo por tu hogar.
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Los mitos son sueños públicos; los sueños, mitos privados.
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Los fallos de los cocineros se tapan con las salsas, los de los arquitectos con flores y los del médico... con tierra.
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Ley de Conway: En cualquier organización hay siempre una persona que sabe de qué va la cosa. Esa persona debe ser despedida.
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Pues quiero siempre quedarme tan bella hasta el fin.
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Prefiero quedarme sin mujer si no puedo tener la que yo quiero.
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Con dinero, la vida es hermosa.
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El problema de no saber donde se va, es que no sabes si llegarás.
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Quien piense que el cliente no es importante debería intentar trabajar sin él durante un período de noventa días.
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Cuando los chinos escriben la palabra crisis, lo hacen con dos caracteres: uno significa peligro y el otro oportunidad.
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Por muchos amigos que haya, siempre son pocos.
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Amor que no es celoso, no es amor.
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El amor que corrompe a veces los corazones puros, purifica los corazones corrompidos.