Nada más fácil que hacerse aplaudir por la canalla.
Frases célebres de Arturo Graf. [Página 4]
Arturo Graf fue un poeta italiano de ascendencia alemana. Se educó en la universidad de Nápoles y luego fue profesor de literatura italiana en Roma hasta el año 1876, en que se le nombró profesor de la Universidad de Turín. Fundó el Giornale della lettera
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A veces conviene cerrar un ojo, pero no es prudente cerrar ambos a la vez.
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El amor es como el agua, si algo no lo agita, se echa a perder.
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Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error.
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El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable.
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Poquísimos son los hombres que sepan tolerar en los demás sus propios defectos.
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Tiene mejor conocimiento del mundo, no el que más ha vivido, sino el que más ha observado.
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El que en un arte ha llegado a maestro puede prescindir de las reglas.
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Más instructivos son los errores de las grandes inteligencias que las verdades de los ingenios mediocres.
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La mejor amiga y la peor enemiga del hombre es la fantasía.
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No es fiéis del que de nadie se fía.
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Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno el gran deseo de aprender
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La originalidad es una soledad del espíritu
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Para hacer cosas dignas de alabanza una de las condiciones más necesarias es no temer la censura.
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En cierto modo, el arte es una crítica de la realidad.
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La fuerza es confiada por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.
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El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra.
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Si pretendes y te esfuerzas en agradar a todos, acabarás por no agradar a nadie.
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El hombre malo puede decantarse a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.
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La religión debería servir más para dar ánimos a los buenos que para aterrorizar a los malos.