Cuando acontezcan sucesos naturales estremecedores, recordad la fuerza y majestad de vuestro Señor, Quien todo lo escucha y lo ve, y decid: El dominio es de Dios, Señor de lo visible y lo invisible, Señor de la creación.
Frases célebres de Bahá'u'lláh. [Página 3]
Mírzá Husayn-`Alí , que se proclamó Bahá'u'lláh (ba-ha-ol-la بهاءالله Gloria de Dios en árabe) (Teherán, Persia, 12 de noviembre de 1817 - Acre, Imperio otomano, 29 de mayo de 1892) fue el fundador de la Fe bahá'í, la más joven de las religiones mundiales
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Mi eternidad es mi creación; la he creado para ti. Haz de ella la vestidura de tu templo. Mi unidad es mi obra; la he forjado para ti; atavíate con ella, para que seas por toda la eternidad la revelación de mi ser imperecedero.
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Los más viles entre los hombres son aquellos que no dan ningún fruto en la tierra. Tales hombres son en verdad considerados entre los muertos; es más, ante la vista de Dios, mejores son los muertos que esas almas ociosas y despreciables.
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Eres el sol de los cielos de mi santidad; no dejes que la contaminación del mundo eclipse tu esplendor. Rasga el velo de la negligencia para que emerjas resplandeciente por detrás de las nubes y adornes todas las cosas con el atavío de la vida.
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Yo no era más que un hombre como los demás, recostado en su lecho, cuando he aquí que las brisas del Todoglorioso me embargaron y me instruyeron en el conocimiento de todo cuanto ha sido. ... Y Él me ordenó que alzara la voz entre el cielo y la tierra.
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Mi objeto no es sino el mejoramiento del mundo y la tranquilad de sus pueblos.
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Que vuestra visión abarque al mundo en lugar de limitarse a vuestro propio ser.
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Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una civilización en continuo progreso.
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Desprendeos del atavío de la vanagloria y quitaos la vestidura de la altivez.
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Para todo hay un signo. El signo del amor es la fortaleza ante mi decreto y la paciencia ante mis pruebas.
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Eres como una espada de excelente temple, oculta en la oscuridad de la vaina, y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto, sal de la vaina del yo y del deseo, para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
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Tú eres mi fortaleza, entra en ella para que estés a salvo. Mi amor está en ti; conócelo, para que me encuentres junto a ti.
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La religión de Dios es para el amor y la unidad; no la conviertas en causa de enemistad y disensión.
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Si te llegare la prosperidad, no te regocijes, y si te sobreviniere la humillación, no te acongojes, pues ambas pasarán y dejarán de ser.