No hagas ningún gasto como no sea para hacer bien a los demás o a tí mismo, es decir, no desperdicies nada.
Frases célebres de Benjamin Franklin. [Página 9]
Benjamin Franklin fue un político, científico e inventor estadounidense.
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Cada producción de un genio constituye el producto de su entusiasmo.
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Abreviar la cena: prolongar la vida.
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Come para complacerte a tí mismo, pero viste para complacer a los demás.
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Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas.
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A los veinte años, la voluntad es reina; a los treinta, lo es el ingenio; a los cuarenta, lo es el juicio.
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Si amas la vida, economiza el tiempo, porque de tiempo se compone la vida.
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Toma consejo del vino, pero decide después con agua.
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El más desgraciado de los hombres es aquel que no sabe soportar una desgracia.
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La puerta de la sabiduría nunca está cerrada.
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Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
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El trabajo fortifica el cuerpo, mantiene la salud, prolonga la vida y hace que el tiempo parezca más corto, porque el trabajo está en el orden de la Naturaleza.
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Los hijos tardíos son huérfanos pronto.
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La ociosidad y el orgullo imponen tributos más pesados que los reyes y los parlamentos.
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La cólera no carece nunca de motivos, pero ésta rara vez es suficiente.
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Un anciano se asemeja a un libro cuyo forro ha sido roido por el tiempo y que algún día debe aparecer de nuevo, revisado y corregido por su autor.
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Los acreedores son una secta superticiosa que presta una gran atención a los días y a los plazos de vencimientos.
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La ganancia puede ser temporal e incierta, pero mientras vivimos los gastos son siempre constantes y ciertos
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El ojo del amo hace más trabajo que sus dos manos
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La indolencia, como la herrumbre, descansa más aprisa que el trabajo