No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea de lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Eduardo es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama.
Frases célebres de Emily Brontë. [Página 2]
Emily Brontë fue una escritora británica. Su obra más importante es la novela Cumbres borrascosas, publicada en 1847 y considerada un clásico de la literatura inglesa.
-
-
Todo era muy propio de la morada de uno de los campesinos de la región, gente recia, tosca, con calzón corto y polainas. Esas salas y esos hombres sentados en ellas ante un jarro de cerveza espumeante abundan en el país...
-
Él me miró durante tanto tiempo y con tal fijeza, que me hizo experimentar deseos de abofetearle o de echarme a reír en sus propias narices. Comenzaba a sentirme a disgusto en aquel agradable círculo familiar. Tan ingrato ambiente neutralizaba el conforta
-
En ocasiones he soñado cosas que no he olvidado nunca y que han cambiado mi modo de pensar. Han pasado por mi alma y le han dado un color nuevo, como cuando al agua se le agrega vino.
-
El procura excitar mi odio por todos los medios. Su modo de obrar me produce a veces una estupefacción que me hace olvidar el terror que siento. Y eso que un tigre o una serpiente no me atemorizarian mas que él.
-
El baile nos puso de buen humor, y éste creció más cuando llegó la banda de música de Gimmerton, con sus quince músicos, entre los que había un trompeta, un trombón, clarinetes, flautas, oboes y un contrabajo, fuera de los cantantes. La banda suele recorr
-
Todos los pecadores serían desdichados en el cielo.
-
Mi existencia se resumiría en dos frases: condenación y muerte.
-
Estás perdido -pensé-. Te precipitas tú mismo hacia tu destino...
-
Vamos. Un paseíto a caballo en una mañana tan hermosa es preferible a dormir una hora más.
-
Perdone que la moleste. Una mujer con una cara como la de usted tiene necesariamente que ser buena.
-
Lo que pasa es que he perdido el gusto de destruirles, y me siento con muy pocas ganas de destruir.
-
El tirano oprime a sus esclavos, y éstos, en lugar de volverse contra él, se vengan en los que están debajo.
-
La bestia ya se había convertido en carroña. Estaba muerto, rígido y helado, y no se podía hacer nada por él.
-
Yo creo que los muertos reposan en sus tumbas, pero, sin embargo, no se debe hablar de ellos con esa frivolidad.