Nunca soporté ser un alma invadida, hasta que vi frente a mi por quién yo moriría.
Frases célebres de Enrique Bunbury. [Página 3]
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¿Querrás tu rectificar las líneas de mis manos?
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Y en tu ausencia las paredes se pintaran de tristeza, y enjaularé mi corazón entre tus huesos.
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La vejez de los pueblos de estirpe divina y sus verdades olvidadas
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Cegados por la voz de la inexperiencia nos arrastramos sin pensar
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Ningún otro cielo en la tierra, cruzó la cara al sí y al no
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Todo arde si le aplicas la chispa adecuada.
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En un ataúd guardo tu tacto y una corona con tu pelo enmarañado queriendo encontrar un arco-iris infinito.
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El fuego que era a veces propio, la ceniza siempre ajena.
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Ya somos más viejos y sinceros, ¿y qué más da?
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Empezar porque sí, y acabar no sé cuando. El azul me da cielo y el iris los cambios.
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Los astros no están más lejos que los hombres que trato.
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Repito otras voces que siento como mías..
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El suplicio es estar contigo, eres la alquimia de mi veneno..
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¿Cuál es el punto en que coinciden lo increíble y lo exacto?
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La experiencia es la evidencia, y las cuestiones mi fortaleza.
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Contra las furias inoportunas que nos vuelven monstruos.
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Ya nada es como antes, o eso al menos quisiera.
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Las cosas mas triviales se vuelven fundamentales eliminando los moldes del azar.
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Es el opio la flor de la pereza, hasta que llegó a ser solo existencia.