En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
Frases célebres de Federico García Lorca. [Página 2]
Federico García Lorca fue un poeta y dramaturgo español. Autor de Romancero gitano (1928), Un poeta en Nueva York (1930), Bodas de sangre (1933) y La casa de Bernarda Alba (1936), entre otras obras.
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El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida.
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La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.
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Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.
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Nuestro ideal no llega a las estrellas, es sereno, sencillo; quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos
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El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana
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Los árboles que cantan se tronchan y se secan. Y se tornan llanuras las montañas serenas. Mas la canción del agua es una cosa eterna
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¡Es tan triste la vida en el cementerio! ¡Rana, empieza tu cantar!
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¡No me mires más! Si quieres te daré mis ojos, que son frescos, y mis espaldas para que te compongas la joroba que tienes
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Nada turba los siglos pasados. No podemos arrancar un suspiro de lo viejo
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El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre él los otros.
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La traducción destroza el espíritu del idioma.
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La traducción destroza el espíritu del lenguaje
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Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio, donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo
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Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho
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Dejaría en este libro toda mi alma.
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Tener un hijo no es tener un ramo de rosas.
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¿Si la esperanza se apaga y la Babel se comienza qué antorcha iluminará los caminos en la Tierra?
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Pero el dos no ha sido nunca un número porque es una angustia y su sombra
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Un reposo claro y allí nuestros besos, lunares sonoros del eco, se abrirían muy lejos. Y tu corazón caliente, nada más