Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían de dejado de creer en Dios por la misma razón que sus mayores habían creído en Él - sin saber por qué.
Frases célebres de Fernando Pessoa. [Página 2]
Fernando Pessoa es uno de los mayores poetas y escritores de la lengua portuguesa y de la literatura europea.
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La Decadencia es la pérdida total de inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida.
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Para mí, la vida es como una posada del camino, donde debo demorarme hasta que llegue la diligencia del abismo.
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Soy dos, y entre ambos la distancia - ¡hermanos siameses que no están pegados!
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Haya o no dioses, de ellos somos siervos.
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Dios es que existamos y que eso no sea todo.
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Nos convertimos en esfinges, aunque falsas, hasta el punto de no saber ya quiénes somos. Porque, por lo demás, lo que somos es esfinges falsas y no sabemos lo que realmente somos. El único modo de que estemos de acuerdo con la vida es que estemos en desac
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Pasar de los fantasmas de la fe a los espectros de la razón no es más que ser cambiado de celda.
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No saber de uno mismo; eso es vivir. Saber mal de uno mismo, eso es pensar.
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La artificialidad garantiza el goce de la naturalidad.
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No siente la libertad quien nunca vivió oprimido.
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Soy como alguien que busca a ciegas, sin saber dónde ocultaron el objeto que no le dijeron qué es. Jugamos a las escondidas con nadie.
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La civilización consiste en dar a algo un nombre que no le compete, y después soñar sobre el resultado.
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Escribo estas líneas, realmente mal anotadas, no para decir esto, ni para decir cualquier cosa, sino para ocupar en algo mi desatención.
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La conciencia de la inconsciencia de la vida es el más antiguo impuesto que recae sobre la inteligencia.
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Aquello que, creo, produce en mí el sentimiento profundo, en que vivo, de incongruencia con los demás, es que la mayoría piensa con la sensibilidad y yo siento con el pensamiento.
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Me siento tan aislado que puedo palpar la distancia entre mí y mi presencia.
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Nos basta, si pensamos, la incomprensibilidad del universo; querer comprenderlo es ser menos que hombres, porque ser hombre es saber que no se comprende.
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Los Dioses son una función del estilo.
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La única actitud digna de un hombre superior es el persistir tenaz en una actividad que se reconoce inútil, el hábito de una disciplina que se sabe estéril, y el uso fijo de normas de pensamiento filosófico y metafísico cuya importancia se siente como nul