Sin la amistad, el mundo es un desierto.
Frases célebres de Francis Bacon. [Página 5]
Sir Francis Bacon , primer barón Verulam, vizconde de St Albans, fue un canciller de Inglaterra y célebre filósofo.
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Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral.
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El hombre que se muestre solícito y cortés con un extranjero demuestra que es ciudadano del mundo.
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Un hombre está dispuesto a creer aquello que le gustaría que fuera cierto.
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Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas.
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Quisiera vivir para estudiar, no estudiar para vivir.
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El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador.
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El silencio es la virtud de los locos.
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La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para estabilizar y perpetuar los errores cimentados sobre el terreno de las ideas vulgares, que para conducir al descubrimiento de la verdad.
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Para poder dar órdenes a la naturaleza hay que saber obedecerla
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Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.
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El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.
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El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparsa.
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Los hombres temen a la muerte como los niños tienen miedo de la oscuridad, y de la misma manera que este miedo natural de los niños es aumentado por las historias que se les cuentan, lo mismo ocurre con el otro.
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Las mujeres son las reinas de los jóvenes, las compañeras de los adultos y las nodrizas de los viejos
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La venganza es una especie de justicia salvaje
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El argumento se semeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano.
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La perfección de la propia conducta estriba en mantener cada cual su dignidad sin perjudicar la libertad ajena.
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La envidia es el gusano roedor del mérito y de la gloria.
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El papel más honroso en una conversación corresponde al que da la ocasión a ella, y luego al que la dirige y hace que se pase de un asunto a otro, pues así uno dirige la danza.