Las coronas de laurel son arrebatadas por un soplo de brisa; contra las coronas de espinas, nada puede la tempestad.
Frases célebres de Friedrich Hebbel. [Página 2]
Christian Friedrich Hebbel fue un dramaturgo y poeta alemán. Cursó estudios de Derecho y Filosofía en Heilderberg y Múnich.
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Las gentes virtuosas desacreditan a la virtud.
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Los grandes hombres son los infelices de la humanidad.
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Los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo.
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Más difícil que ser agradecido es no exagerar la pretensión a la gratitud.
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Muchos no creen en nada, pero temen a todo.
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No es oro todo lo que reluce: pero deberíamos añadir que tampoco reluce todo lo que es oro.
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No hay censura que no sea útil. Cuando no me hace conocer mis defectos, me enseña los de mis censores.
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No honres con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor.
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No puedes detener la primavera, pero la puedes aprovechar al máximo.
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No soy un águila, dice el avestruz, y todo el mundo admira su modestia.
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Nuestras virtudes son a menudo hijas bastardas de nuestros vicios.
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Sólo hay una necesidad: que el mundo exista. Cómo se acomode el hombre poco importa.
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Sólo por el amor puede el hombre librarse de sí mismo.
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Somos tan pequeños como nuestra dicha, pero somos tan grandes como nuestro dolor.
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Te conocerás a ti mismo en cuanto empieces a descubrir en ti defectos que los demás no te han descubierto.
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Un prisionero es un predicador de libertad.
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Vivo: es decir, me diferencio de todos los demás.
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Sólo cuando una casa arde se ve toda la miseria que había dentro. Entonces, hasta el rey se entera de que ha convivido con las ratas.
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La humanidad sueña por medio de los poetas.