Nada existe en el mundo que sea insignificante.
Frases célebres de Friedrich von Schiller. [Página 3]
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No es la vida el más grande de los bienes, y el mayor de los males es la culpa.
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La diversión es como un seguro, cuanto más viejo eres más te cuesta.
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A través de las edades, el éxito ha sido de aquellos que perciben las necesidades públicas y saben satisfacerlas
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Haciendo el bien, nutrimos la planta divina de la humanidad; formando la belleza, esparcimos las semillas de lo divino.
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La armonía de las almas no depende del parentesco de los cuerpos
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No le resta al hombre sino elegir con temor entre la felicidad sensual y una paz espiritual
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Aquel que es demasiado precavido realiza muy poco en la vida.
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Vivir quiere decir soñar; ser sabio significa soñar apaciblemente.
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Sólo conoce el amor quien ama sin esperanza.
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La palabra es libre; la acción muda; la obediencia ciega.
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La verdad es para el sabio; la belleza, para el corazón sensible.
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Quien vive entre los deleites y los vicios ha de expiarlos luego con la humillación y la miseria.
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El amor es la única cosa de este mundo que no quiere más comprador que a sí mismo.
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La excesiva libertad es base de muchos errores, y la senda del deber, mientras más estrecha, más segura
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Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca.
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En lo que parecemos, todos tenemos un juez; en lo que somos, nadie nos juzga.
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La libertad sólo existe en el mundo de los sueños.
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Cuanto más alto coloque el hombre su meta, tanto más crecerá.
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Hablar con mucha cortesía a veces conquista y otras empalaga.