Creo en mi corazón, siempre pero nunca vaciado
Frases célebres de Gabriela Mistral. [Página 2]
Gabriela Mistral , poetisa, diplomática y profesora chilena, cuyo verdadero nombre era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Primera latinoamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1945. Falleció en Estados Unidos a la edad de 67
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Tu entraña fuese y sería quemada en marchas tuyas que nunca más oigo, ¡y en tu pasión que retumba en la noche, como demencia de mares solos!
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Creo en mi corazón, ramo de aromas que mi Señor como una fronda agita, perfumando de amor toda la vida y haciéndola bendita
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Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios
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¡Ay, qué amante es la rosa y qué amada la espina!
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Las cosas de la vida siguen su rumbo pero no te dejes llevar por su destino
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Nosotros somos culpables de muchos errores y muchas faltas, pero nuestro peor crimen es el abandono de los niños negándoles la fuente de la vida
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Tener patria es un regalo al que tarde en tarde hay que corresponder.
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Escóndeme que el mundo no me adivine. Escóndeme como el tronco su resina, y que yo te perfume en la sombra, como la gota de goma, y que te suavice con ella, y los demás no sepan de dónde viene tu dulzura
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Quiero volver a tierras niñas; llévenme a un blando país de aguas. En grandes pastos envejezca y haga al río fábula y fábula
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Te llamas Rosa y yo Esperanza, pero tu nombre olvidarás, porque seremos una danza en la colina y nada más
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No hay arte ateo. Aunque no ames al creador, lo afirmarás creando a su semejanza
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Yo que todo lo he perdido ahora tiemblo hasta al dormir. No resbales de mi brazo: ¡duérmete apegado a mí!
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La guerra es para distraernos de lo bueno
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Hay besos que en los labios dejan huellas como un campo de sol entre dos hielos
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Un bello paisaje, una hermosa jornada, un libro selecto... ¿Qué más necesitáis para ser felices? El sol resplandece por dentro
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Dame la mano y danzaremos; dame la mano y me amarás. Como una sola flor seremos, como una flor, y nada más
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Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar y que lindo niño veo a tus ojos asomar
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Te espero sin plazo ni tiempo. No temas noche, neblina ni aguacero. Acude con sendero o sin sendero. Llámame a donde tú eres, alma mía, y marcha recto hacia mí, compañero
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El mismo verso cantaremos, al mismo paso bailarás. Como una espiga ondularemos, como una espiga, y nada más