Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa que casi no se entiende la cantidad de distinciones y de razonamientos sutiles de los cuales se nutre la sociedad sobre este argumento.
Frases célebres de George Sand. [Página 2]
Amandine-Aurore-Lucille Dupin , baronesa Dudevant, conocida por su seudónimo George Sand, fue una escritora francesa, autora de Horacio, Consuelo y El pecado de Monsieur Antonie, entre otras obras.
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Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado.
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La belleza que se dirige a los ojos sólo son un hechizo del momento, los ojos del cuerpo no siempre son los del alma.
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Hay que juzgar los sentimientos por los actos, más que por las palabras.
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Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz.
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Hay amor propio en el amor como hay interés personal en la amistad.
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La vida se parece a una novela con más frecuencia que las novelas a la vida.
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El dolor más espantoso es el que vela frío y paralítico en el fondo del corazón.
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Viuda y rica: el estado perfecto de la mujer.
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La caridad degrada a aquellos que la reciben.
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La vanidad es arena movediza.
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No hay criatura humana que pueda dar órdenes al amor.
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Admiración y familiaridad son extraños.
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El trabajo no es castigo para el hombre, es su recompensa, fuerza y placer.
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La simplicidad es lo más difícil de conseguir en este mundo, es el último límite de la experiencia y el último esfuerzo del genio.
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Amo; por lo tanto creo.
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Dos cuerpos pueden juntarse para producir otro, pero el pensamiento sólo puede dar vida al pensamiento.
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La sociedad no debe exigir nada de aquel que no espera nada de ella.
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No ames a un hombre al que no admires. El amor sin veneración sólo es amistad
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La felicidad se halla en la consciencia que de ella tenemos