El inteligente se percata de todo; el tonto hace observaciones sobre todo.
Frases célebres de Heinrich Heine. [Página 2]
Heinrich Heine fue un poeta alemán.
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La vida es una enfermedad; el mundo un gran hospital, y la muerte, el médico que nos cuida a todos
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Todo se te perdonará, excepto que seas un genio.
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En cuanto a la virtud, la fealdad es ya la mitad del camino
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A mi estómago poco le importa la inmortalidad.
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Pocas veces he comprendido a los demás y pocas veces ellos me han comprendido a mí. Sólo cuando nos encontramos en el fango nos comprendimos enseguida.
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Perseguir al que no piensa igual que nosotros, ése ha sido en otro lugar el privilegio de los religiosos.
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Hasta después del llanto más sublime siempre acaba uno por sonarse.
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Cuando una mujer nos cautiva, ¿cómo discernir dónde empieza su sonrisa y dónde termina su boca?
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Es muy fácil perdonar a nuestros enemigos cuando no tenemos los medios de aniquilarlos.
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El matrimonio es una alta mar para la que no se ha inventado todavía brújula alguna.
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La vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña...
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Los perfumes de las flores son sus sentimientos.
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Los romanos nunca habrían tenido tiempo de conquistar el mundo si antes hubiesen tenido que aprender latín.
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Para ser amado de todo corazón... hay que sufrir.
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Estoy seriamente convencido de que un francés que blasfema es un espectáculo más agradable para Dios que un inglés que reza
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La verdadera locura es tan rara como la verdadera sabiduría. Quizá no sea en el fondo, otra cosa que la sabiduría misma, que cansada ya de saberlo todo y de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la resolución de volverse loca.
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Cuando se lee un libro según qué estado de ánimo sólo se encuentran en el libro interpretaciones de este estado.
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Mejor que el talento es el carácter.
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El estilo, como las uñas, es más fácil tenerlo brillante que limpio.