La imaginación es la voz del atrevimiento.
Frases célebres de Henry Miller. [Página 3]
Henry Miller . Escritor estadounidense autor de Tropico de Cáncer, Trópico de Capricornio, El coloso de Marussi, entre otras obras.
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No tengo nada que ver con la maquinaria rechinante de la humanidad... yo pertenezco a la tierra.
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Cuando todo vuelva a retirarse a la matriz del tiempo, reinará el caos de nuevo, y el caos es la partitura en la que está escrita la realidad.
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El arte no enseña nada más que el significado de la vida.
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Ningún hombre pondría palabra por escrito si tuviera el valor de vivir lo que cree.
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Si Dios no es amor no vale la pena que exista.
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Estabamos conjugando como locos el verbo amar
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Hoy me siento orgulloso al decir que soy inhumano que no pertenezca a los hombres ni a los gobiernos, que no tengo nada que ver con credos ni principios. No tengo nada que ver con la maquinaria crujiente de la humanidad: ¡pertenezco a la tierra!
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La actitud correcta hacia el dinero es de codicioso desdén
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Soy un hombre que desearía vivir una vida heroica, hacer el mundo más soportable a su vista. Si en algún momento de debilidad, de relajación, de necesidad, me desahogo dejando escapar un poco de cólera ardiente cristalizada en palabras -un sueño apasionad
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Mi única duda es saber si Estados Unidos acabará con el mundo o si el mundo va a acabar con Estados Unidos.
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Uno debe ir siempre hacia el lugar donde no está señalado.
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En cada uno de estos lugares algo me ocurrió, en cada uno de estos lugares dejé un cuerpo muerto con los brazos extendidos. No era yo sino a mí mismo al que estaba dejando atrás.
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La universalidad del pensamiento es suprema y está por encima de las cosas. Nada escapa a la comprensión o al entendimiento. Lo que falla en nosotros es el deseo de saber, el deseo de leer o interpretar, el deseo de dar significado a todo pensamiento que
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La monogamia es como estar obligado a comer patatas fritas todos los días.
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Todos los días matamos nuestras mejores pasiones
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Mis pies tocan las raíces de un cuerpo eterno, para el que no tengo nombre. Estoy en comunicación con la Tierra entera. Aquí estoy en el útero del tiempo, y nada me sacará de mi quietud.
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¡Pero no todos tenemos la fortuna de usted! Tenemos empleos, vamos al trabajo y regresamos de él en tranvías, autobuses y metros atestados; a duras penas tenemos un minuto que podamos llamar nuestro.