Las lágrimas son a menudo el telescopio por donde los hombres ven el cielo.
Frases célebres de Henry Ward Beecher. [Página 3]
Henry Ward Beecher fue un clérigo congregacionalista estadounidense.
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Una biblioteca no es un lujo, sino una de las necesidades de la vida.
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El arte de ser feliz está en el poder de tomar la felicidad de las cosas comunes.
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El corazón de la madre es el aula del niño.
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Las personas más peligrosas son los ignorantes.
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No hay ninguna facultad del alma humana que sea tan persistente y universal como el odio.
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No es lo que tenemos, sino el no darnos por vencido lo que nos hace ricos.
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Nunca olvides lo que una persona te dice cuando está enojada.
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El niño se alimenta los primeros años del pecho de la madre, pero de su corazón toda la vida.
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El más humilde individuo ejerce alguna influencia, para bien o para mal, sobre los demás.
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Cada acto de caridad es un paso más hacia el cielo.
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La grandeza reside, no en ser fuerte, sino en la buena utilización de la fuerza.
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La diferencia entre perseverancia y obstinación es que una viene de una fuerte voluntad, y el otro de un fuerte no.
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La publicidad en un periódico te da más conocimiento sobre lo que está sucediendo que las noticias mismas
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El arte de ser feliz consiste en el prodigio de obtener felicidad de las cosas comunes.
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El perro fue creado especialmente para los niños. Él es un dios de la diversión.
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La alegría es el vino dulce de la vida.
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Cada artista sumerge el pincel en su propia alma, y pinta su propia naturaleza en sus cuadros.
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El verdadero hombre es aquel que siempre encuentra excusas para los demás, pero nunca para sí mismo