Levantado el muro contra la voluntad de los inmortales dioses, no debía subsistir largo tiempo.
Frases célebres de Homero. [Página 2]
Homero es el nombre dado al poeta y rapsoda de la Grecia antigua al que tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales épicas griegas —La Ilíada y La Odisea—, la épica menor cómica Batracomiomaquia (‘La guerra de las ranas y los ratones’),
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Míseros mortales que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos comiendo los frutos de la tierra, ya se quedan exánimes y mueren.
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Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
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Los excelsos regalos de los dioses no pueden ser destruidos con facilidad por los mortales hombres, ni ceder a sus fuerzas.
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El que ama la guerra civil es un hombre sin lazos de familia, sin hogar y sin ley
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La raza de los hombres es como la de las hojas: cuando una generación florece, otra declina
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La religión es la cadena de oro que sujeta la tierra al trono del Eterno.
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Ningún hombre nacido de mujer, valiente o cobarde, puede escaparse de su destino.
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Las heces amargas de la fortuna se pierden en el drenaje.
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La juventud tiene el temperamento vivo y el juicio débil.
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No es correcto jactarse de los muertos.
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Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece.
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Después de los acontecimientos, hasta el necio es sabio.
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El esclavo pierde la mitad de su alma cuando entra en servidumbre
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Los hombres se cansan antes de dormir, de amar, de cantar y bailar que de hacer la guerra.
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No envidies la riqueza del prójimo.
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Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga
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No debe depositarse ninguna confianza en las mujeres.
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No estés mucho tiempo lejos del hogar.
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Es voluble la lengua de los hombres, y de ella salen razones de todas clases; hállanse muchas palabras acá y allá, y cual hablares, tal oirás la respuesta. Mas ¿qué necesidad tenemos de altercar, disputando e injuriándonos, como mujeres irritadas, las cua