Las mujeres abandonadas son las que simplemente aman; las conservadas son las que saben amar
Frases célebres de Honoré de Balzac. [Página 4]
Honoré de Balzac fue el novelista francés más importante de la primera mitad del siglo XIX, y el principal representante, junto con Flaubert, de la llamada novela realista.
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Cuando un hombre pega a su amante inflinge una herida; cuando pega a su esposa es un suicidio.
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Ningún hombre debe casarse hasta haber estudiado anatomía y haber hecho la disección por lo menos de una mujer.
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Puede que la virtud no sea sino la urbanidad del alma.
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El poeta no es la poesía, como el grano no es la flor.
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La desgracia crea en ciertas almas un vasto desierto en el que resuena la voz de Dios.
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El encono de ciertas mujeres contra las que tienen la desgracia de amar es una prueba del daño que hace, interiormente, la castidad.
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Un buen marido nunca es el primero en dormirse por la noche ni el último en despertarse por la mañana.
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Todas las tonterías estereotipadas para uso de los enamorados, que las usan sin variar en cada caso, parecen siempre encantadoras a las mujeres, y solamente leídas con frialdad pueden parecer pobres de ingenio. El gesto, el acento, la mirada de un joven l
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Sucede con frecuencia que la posesión mata los más grandes poemas del deseo, a cuyos sueños corresponde raramente el objeto poseído.
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Cuando las personas inteligentes llegan al punto de tratar de explicar cómo son, desvelar la clave de su corazón, no cabe duda de que el vino se les ha subido a la cabeza.
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La pasión constituye todo lo humano. Sin ella, la religión, la historia, la novela, el arte serían inútiles.
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Todo poder humano está compuesto de tiempo y paciencia
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¡La bilis no facilita los negocios!
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Un viajero no ve nada a fondo: su mirada resbala sobre los objetos sin penetrarlos
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El amor es un poema eternamente personal
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En todos sitios, antes de juzgar a un hombre, la gente escucha lo que de él piensa su mujer
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Nuestros órganos son los ministros de nuestros placeres
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Si el amor es la primera de todas las pasiones es porque halaga a todas las demás
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Para saber hasta donde llega la crueldad de esos encantadores seres que nuestras pasiones enaltecen tanto, es necesario ver a las mujeres entre ellas