Alcanzaremos a los Estados Unidos 1945.
Frases célebres de Iósif Stalin. [Página 7]
Iósif Stalin
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Basta con que el pueblo sepa que hubo una elección, los que emiten los votos no deciden nada, los que cuentan los votos lo deciden todo.
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Homenaje a las gentes humildes, a los pequeños tornillos, a las pequeñas tuercas, sin las cuales la gigantesca máquina, a pesar de todos los mariscales, de los generales y de los jefes de la industria, no hubiera funcionado. 24 de junio de 1945.
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Si la negativa a continuar las entregas a título de préstamo tiene por fin ejercer sobre los rusos una presión antes de conducirles a tratar sobre algún punto, sea el que sea, debo decir con toda franqueza al señor Hopkins que se puede conseguir mucho de
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Vosotros os habéis alineado definitivamente con Inglaterra y en contra de la URSS. Inglaterra nos es contraria. La URSS desea una participación mayor en la explotación de las fuentes petrolíferas -principalmente en el Irán- y comprobamos que Inglaterra, y
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El libro es una voz viviente. Es una inteligencia que nos habla y que escuchamos
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Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística.
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Para ser un triunfador, hay que fracasar para luego saber triunfar
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El destino baraja las cartas, nosotros las jugamos.
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La violencia es el único medio de lucha, y la sangre el carburante de la historia
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No creo que haya que lamentarse sobre el propio destino, pero a veces es muy duro
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¿Desde cuándo los socialdemócratas se dedican a organizar naciones, a constituir naciones, a crear naciones?
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Las barreras nacionales, lejos de reforzarse, se desmoronan y caen
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El escritor es un ingeniero del alma humana.
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La existencia del capitalismo sin opresión nacional es tan inconcebible como la existencia del socialismo sin la emancipación de las naciones oprimidas, sin la libertad nacional.
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Yo también soy un asiático
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Comunidad de psicología, reflejada en la comunidad de cultura, como uno de los rasgos característicos de la nación
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Organizados sobre la base de la nacionalidad, los obreros se encierran en sus cascarones nacionales, separándose unos de otros con barreras en el terreno de la organización
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Hace tiempo que nos despedimos de las consignas nebulosas de la autodeterminación y no hay necesidad de restablecerlas
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Como dicen, ¡Al caído no se le pega!