¿Cómo podemos vivir sin nuestras vidas? ¿Cómo sabremos sobre nosotros sin nuestro pasado?
Frases célebres de John Steinbeck. [Página 3]
John Earnest Steinbeck fue un escritor estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura y autor de conocidas novelas como De ratones y hombres, Las uvas de la ira y Al este del edén.
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Delante de nosotros hay mil vidas distintas que podríamos vivir, pero cuando llegue, sólo será una.
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Los escritores están un poco por debajo de los payasos y un poco por encima de las focas entrenadas.
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Las ideas son como los conejos. Usted recibe una pareja y aprender a cuidarla, y muy pronto tiene una docena.
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Un hombre estaba tan enfadado conmigo que terminó su carta diciéndome: tenga cuidado, usted no saldrá vivo de este mundo.
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Me parece que si tú o yo debemos escoger entre dos cursos de pensamiento o acción, debemos pensar antes en nuestra muerte e intentar de tal forma que nuestra muerte no le traiga placer al mundo.
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—¡Qué labor nos ha tocado!, ¿eh?
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Usted ya no es un hombre ; es usted un soldado. Sus preocupaciones no tienen importancia, teniente, y tampoco su vida tiene mucha.
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Quienes ganan las batallas son los borregos, pero que quienes ganan las guerras son los hombres libres. Ya verán ustedes que así es, coronel.
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No; al intendente no se le puede detener. El intendente es una idea concebida por hombres libres, y eludirá la detención.
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Una ciudad se parece a un animal. Posee un sistema nervioso, una cabeza, unos hombros y unos pies. Cada ciudad difiere de todas las demás: no hay dos parecidas. Y una ciudad tiene emociones colectivas.
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El truco de moda es la alergía. La alergía es caer enfermo ante cualquier cosa que no se desea hacer. He conocido mujeres alérgicas al agua de lavar platos.
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El hombre, a diferencia de cualquier cosa orgánica o inorgánica del universo, crece más alla de su trabajo, sube a las estrellas de sus conceptos, y emerge al frente de sus logros.
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La enfermedad del manager es una epidemia suscitada por las agujas del reloj y transmitida por las agendas.
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Es casi imposible leer algo bello sin sentir deseos de hacer algo bello.
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Me habló de cómo un hombre, un hombre de verdad, no tiene que permitir que la pena lo aniquile. Me repitió una y otra vez que estaba seguro de que el tiempo la suavizaría. Me lo repitió tanto, que me di cuenta de que estaba vencido.
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Un soldado debe desear hacer las cosas que tiene que hacer, o por lo menos, sentirse satisfecho con ellas. Yo no podía hallar razones lo suficientemente buenas para matar hombres y mujeres, ni tampoco podía entender las explicaciones que nos daban para ha
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Pero yo creo que la mente libre e investigadora del individuo es la cosa más valiosa del mundo. Y por eso lucharé a favor de la libertad de pensamiento, para que pueda seguir la dirección que desee, sin imposiciones ni ataduras. Y lucharé contra cualquier
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Bien, aquí tienes la caja que querías. Dentro he guardado casi todo lo que tengo, y todavía no está llena. En ella hay dolor y pasión, buenos y malos sentimientos y buenos y malos pensamientos, el placer del proyecto, algo de desesperación y el gozo indes
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El cambio viene como una pequeña brisa que agita las cortinas al amanecer, viene como el discreto perfume de las flores silvestres, escondidas en la hierba.