Los mejores doctores del mundo son: el Dr. Dieta, el Dr. Tranquilidad y el Dr. Alegría.
Frases célebres de Jonathan Swift. [Página 2]
Jonathan Swift fue un escritor satírico irlandés, autor de Los viajes de Gulliver, El cuento del tonel, entre otras obras.
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Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él.
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Un pueblo habituado durante largo tiempo a un régimen duro pierde gradualmente la noción misma de libertad
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Aunque mentir es una práctica universal, no recuerdo haber oído tres buenas mentiras en toda mi vida ni aun en aquellos que más celebrados eran por esta facultad.
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Muchos hay que no conocen su debilidad, pero otros tantos hay que no conocen su fuerza
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Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se ha equivocado, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer.
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La sátira es una suerte de espejo en el que los que observan generalmente descubren los rostros de todos menos el propio, principal razón por la que es bien recibida en el mundo, y por la que tan pocos se ofenden ante ella.
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Ahora estoy ensayando un experimento muy frecuente entre los autores modernos, es decir, escribir acerca de nada.
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Los viejos y los cometas han sido venerados por las mismas razones: por su larga barba y por la pretensión de procedir los acontecimientos.
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El esquema estoico de colmar nuestras necesidades rebajando nuestros deseos es como cortarnos los pies cuando queremos zapatos.
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La ambición suele llevar a los hombres a ejecutar los menesteres mas viles: Por eso para trepar se adopta la misma postura que para arrastrarse.
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Ojalá puedas vivir todos los días de tu vida.
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Siempre he creido que no importa cuantos disparos falle... Acertaré en el siguiente.
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Una taberna es un lugar en donde la locura es vendida en botella.
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Libros, los hijos del cerebro.
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La vida es una tragedia a la que asistimos como espectadores un rato, y luego desempeñamos nuestro papel en ella.
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A veces leo un libro con placer y detesto al autor.
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El escritor que quiera saber cómo debe conducirse en relación a la posteridad no tiene más que examinar en los viejos libros qué es lo que le causa agrado y cuáles son las omisiones que más lamenta.
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Ningún nombre sabio ha querido nunca ser más joven.
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Cuando los hombres se vuelven virtuosos en la vejez no hacen más que sacrificar a Dios los legados del demonio.