No te desalientes. Te he visto luchar...Tu derrota de hoy es entrenamiento para la victoria definitiva.
Frases célebres de Josemaría Escrivá de Balaguer. [Página 4]
José María Julián Mariano Escrivá de Balaguer y Albás, nacido con el nombre José María Escrivá Albás , sacerdote español fundador en 1928 del Opus Dei y santo de la Iglesia Católica.
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La hipocresía hace llevar siempre, a los que la cultivan, una vida de mortificación amarga y rencorosa.
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El mejor espíritu de sacrificio es la perseverancia en el trabajo comenzado: cuando se hace con ilusión, y cuando resulta cuesta arriba.
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Sólo serás bueno, si sabes ver las cosas buenas y las virtudes de los demás. --Por eso, cuando hayas de corregir, hazlo con caridad, en el momento oportuno, sin humillar..., y con ánimo de aprender y de mejorar tú mismo en lo que corrijas.
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Que tu vida no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.
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Jesús vino a la tierra para padecer...Y para evitar los padecimientos -también los terrenos- de los demás.
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No me pongas al sacerdote en el trance de perder su gravedad. Es virtud que, sin envaramiento, necesita tener.
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¡Ahora! Vuelve a tu vida noble ahora. No te dejes engañar: ahora no es demasiado pronto...Ni demasiado tarde.
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El corazón, a un lado. Primero, el deber. Pero, al cumplir el deber, pon en ese cumplimiento el corazón: que es suavidad.
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¡Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! -Es su tesoro. -Ningún tirano podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona.
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Que tu perseverancia no sea consecuencia ciega del primer impulso, obra de la inercia: que sea una perseverancia reflexiva.
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¡Un gran descubrimiento! Algo que sólo entendías muy a medias, te ha resultado clarísimo cuando has tenido que explicárselo a otros.
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Tú no serás caudillo si en la masa sólo ves el escabel para alcanzar altura. Tú serás caudillo si tienes ambición de salvar todas las almas.
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Pretextos. Nunca te faltarán para dejar de cumplir tus deberes. ¡Qué abundancia de razonadas sinrazones! No te detengas a considerarlas. Recházalas y haz tu obligación.
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La oración del cristiano nunca es monólogo.
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No me olvides que a veces hace falta tener al lado caras sonrientes.
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A la hora del examen ve prevenido contra el demonio mudo.
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Las almas grandes tienen muy en cuenta las cosas pequeñas.
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Para acabar las cosas, hay que empezar a hacerlas.
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No te esfuerces, ni te preocupes. Óyeme bien: es la hora del corazón.