Creo que para el sábado por la noche habrán descubierto que todo juego y nada de trabajo es tan malo como todo trabajo y nada de juego.
Frases célebres de Louisa May Alcott. [Página 2]
Louisa May Alcott fue una escritora estadounidense, reconocida por su famosa novela Mujercitas (1868).
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Las mujeres gustamos de las cosas extraordinarias y atrevidas, de lo romántico y valeroso; todas esas cosas tienen gran atracción para la mujer.
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¿Casarme yo? Me gusta ir de un lado para otro, soy un vagabundo. Y a las mujeres, ya se sabe, les gusta todo lo contrario: seguridad, estabilidad...
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Así fueron pasando las semanas muy pesadamente, hasta que un día llegó la noticia, alegrando los corazones como alegra el sol el firmamento después de la tormenta.
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No se lamenten ni se quejen mientras estoy ausente, ni piensen que podrán consolarse siendo perezosas y tratando de olvidar. Sigan con su trabajo, porque el trabajo es un consuelo bendito.
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El verdadero talento y bondad no pasan mucho tiempo inadvertidos; aunque pasaran, el conocimiento de poseerlo y de usarlo bien, debe satisfacernos, la sencillez es el mejor encanto de todo poder.
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La prosperidad sienta bien a ciertas personas que florecen mejor con los rayos del sol; otras, en cambio, necesitan la sombra, y son más dulces y delicadas al recibir el contacto de la brisa helada.
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Hija mía, las penas y tentaciones de tu vida comienzan ahora y quizá sean muchísimas, pero puedes vencerlas a todas si aprendes a sentir la fuerza y ternura de tu Padre celestial como sientes la de tu padre terrestre.
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Si en realidad abrigaba alguna duda, la mirada del doctor Alec la disipó sin necesidad de palabras, al tiempo en que el hombre abría los brazos y la niña se echaba en ellos, convencida de que allí estaba su hogar.
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Todo lo supeditáis al casamiento. Pero, ¿Y si no os casáis? Porque debéis admitir la posibilidad de quedaros solteras. Lo cual no debe aterraros, porque no es ninguna deshonra. Podéis ser útiles a la sociedad y a vosotras mismas.
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Mme. de Staël dijo que la arquitectura era música congelada; así la escultura es espiritualidad cristalizada.
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Cojo flores para las novias. ¿Quieres una? - ¿Una novia o una flor?
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La esperanza puede reforzar el amor y la fe hace posible la resignación.
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Tom se ha comprometido. - ¡Cuánto me alegro, Tom! ¿Y quién es la víctima?
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Hasta las personas más insignificantes ejercen cierta influencia en el mundo.
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Las influencias persuasivas son mucho mejores que las palabras moralizadoras.
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Tengan horas determinadas para el trabajo y el recreo; comprendan el valor del tiempo usándolo bien.
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Me estoy haciendo viejo, ahora me doy cuenta. Las que eran unas mocosas ahora son unas bellas mujercitas.
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¡Enarbolad la bandera de la igualdad, mujeres! ¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!
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Aproveché que estaba libre de servicio para casarme, no fuera que malos vientos se me llevaran a la novia en otra dirección.