Las guerras no son causadas porque se construyan armas. Son causadas cuando un agresor cree que puede alcanzar sus objetivos a un precio aceptable.
Frases célebres de Margaret Thatcher. [Página 2]
-
-
Los terroristas deben ser privados del oxígeno de la publicidad del que dependen.
-
Los peniques no caen del cielo. Hay que ganarlos aquí abajo, en la tierra.
-
Me encanta la discusión. Me encanta el debate. No espero de nadie que simplemente se siente ahí y esté de acuerdo conmigo; ese no es su trabajo.
-
Nada es tan obstinado como un elegante consenso.
-
Nadie se acordaría del Buen Samaritano si sólo hubiera tenido buenas intenciones. También tenía dinero.
-
No hay alternativa, la sociedad no existe, solo existen los individuos. Solo son pobres los que quieren serlo.
-
No hay libertad, a menos que haya libertad económica.
-
No me importa lo mucho que hablen mis ministros, siempre que hagan lo que yo les digo.
-
No tuve suerte. Me lo merecía.
-
No sé de nadie que haya llegado a lo más alto sin trabajar duro. Esa es la receta. No siempre te llevará a lo más alto, pero debería acercarte bastante.
-
No mientes deliberadamente, pero, a veces, tienes que ser evasivo.
-
Normalmente, me formo mi opinión sobre un hombre en diez segundos, y raramente la cambio.
-
Obligarse uno mismo a hacer lo que sabe que es correcto e importante, aunque difícil, es el mejor camino hacia el orgullo, la autoestima y la satisfacción personal.
-
Para mí, el consenso parece ser el proceso de abandono de todas las creencias, principios, valores y políticas. O sea que es algo en lo que nadie cree y a lo que nadie pone objecciones.
-
Pensar de forma realista nunca ha llevado a nadie a ninguna parte. Sé fiel a tu corazón y lucha por tus sueños.
-
Puede que sea el gallo el que canta, pero es la gallina la que pone los huevos.
-
¿Qué gran causa habría sido luchada y ganada bajo el lema: Estoy a favor del consenso?
-
Ser Primer Ministro es un trabajo solitario. En cierto modo, así es como debe ser; no se puede liderar desde la multitud. Pero con Denis allí, nunca estaba sola. Qué hombre. Qué marido. Qué amigo.
-
Ser poderoso es como ser una dama. Si tienes que andar diciéndoselo a la gente, es que no lo eres.