Los hombres geniales son meteoros destinados a quemarse para iluminar su siglo.
Frases célebres de Marlene Dietrich. [Página 11]
Marie Magdalene Dietrich , conocida como Marlene Dietrich, fue una actriz y cantante alemana que adoptó la nacionalidad estadounidense. Es considerada como uno de los principales mitos del séptimo arte y también como la novena mejor estrella femenina de t
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Nos batimos más por nuestros intereses que por nuestros derechos
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Para escribir historia hace falta ser más que un hombre, pues quien agarra la pluma de esta gran justiciera, debe estar libre de intereses, vanidades y prejuicios.
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Se indignaron con la afrenta y se sublevaron ante nuestra fuerza corriendo a las armas. Los españoles en masa se condujeron como un hombre de honor
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Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona; si quieres que algo no se haga, encárgaselo a un comité
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El día que mi madre muera solo tendré inferiores
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La inteligencia de un hombre no se mide de la cabeza al suelo, sino de la cabeza al cielo
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¿La educación de un niño comienza cien años antes de su nacimiento o no?
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La mejor forma de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás.
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Si quieres tener éxito, promete todo y no cumplas nada
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Sólo la verdad es siempre ofensiva
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A veces una batalla lo decide todo, y a veces la cosa más insignificante decide la suerte de una batalla.
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El porvenir de un hijo es siempre obra de su madre.
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El tonto tiene una gran ventaja sobre el hombre de espíritu: está siempre contento de sí mismo.
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La ambición de dominar sobre los espíritus es la mas poderosa de todas las pasiones.
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Usualmente me encuentro con la siguiente situación: con sabios que aún buscan la sabiduría y el saber y con estúpidos que creen haberla encontrado.
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Nada puede ir bien en un sistema político en el que las palabras contradicen los hechos
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Nunca sabréis quiénes son vuestros amigos hasta que caigáis en desgracia
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No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad
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La masa busca al líder, no porque lo estime sino por interés; y el líder acepta a la masa por vanidad o por necesidad.