¡Cuánto debilita el sufrimiento la capacidad de sentir!
Frases célebres de Mary Shelley. [Página 4]
Mary Wollstonecraft Godwin, más conocida como Mary Shelley fue una narradora, dramaturga, ensayista y biógrafa británica. Autora de la novela Frankestein.
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Busca serenamente la felicidad y evita la ambición, aunque ésta sea en apariencia tan inofensiva como la que persigue el camino de la ciencia.
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Vestía con modestia, pero su actitud la convertía en modelo de gracia.
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La vida y la muerte me parecen límites ideales.
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Toda política llevada al extremo debe ser producto de la maldad.
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Mis sueños eran más fantásticos y magníficos que mis escrituras.
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La elegancia es inferior a la virtud.
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Aunque sea sólo un cúmulo de infelicidad, la vida me es querida y la defenderé.
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Tengo sin embargo una gran necesidad que hasta ahora no he podido satisfacer; y que ahora siento como una falla lamentable. No tengo aquí ningún amigo.
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En fin de cuentas, lo que se me proponía era que cambiase mis quimeras, preñadas de infinita grandeza, por realidades que carecían de valor, por lo menos aparentemente.
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Puedes figurarte -me dijo- lo difícil que me ha resultado persuadir a mi padre de que no todo el saber está incluido en el noble arte de la contabilidad.
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Los jueces prefieren condenar a diez inocentes antes que permitir que quede un culpable sin castigo.
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¿Quién puede estar seguro de un mínimo de felicidad?
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¡Llorad, llorad queridos míos! ¡No serán éstas las últimas desgracias que sufriréis!
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¡Cuán extraña es la naturaleza del saber! Se aferra a la mente como el musgo a la roca.
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¿Por qué razón el hombre se vanagloria de poseer una sensibilidad superior a la del bruto? Si nuestros impulsos se limitaran al hambre, la sed y el deseo, seríamos casi libres; pero nos conmueve la más ligera brisa, y tan sólo una palabra o la imagen que
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¿Cómo era posible que el hombre tuviese tanto poder, estuviese tan lleno de virtud y, al mismo tiempo, fuera tan vil y rastrero?
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Hay algo inexplicable que agita mi alma y que no logro comprender.
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Nada causa tanto pesar al espíritu humano como el que, después de una rápida sucesión de acontecimientos que le llevan a un estado de congoja, se sucedan la mortal calma de la inacción y la certeza de lo irremediable, condiciones que le privan de experime
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Amo la vida, pese a que no es más que un cúmulo de angustias, y la defenderé.