Las montañas y el jardín se van adentrando hasta mi habitación en verano.
Frases célebres de Matsuo Basho. [Página 5]
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Aroma del ciruelo, de repente el sol sale. Senda del monte.
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¡Qué bello! El despreciado cuervo común esta mañana nevada.
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Expuesto a la intemperie y resignado, ¡cómo corta mi cuerpo el frío!
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Fin de año. ¡Siempre el mismo sombrero y las mismas sandalias de paja!
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¿Es primavera? La colina sin nombre se perdió en la neblina.
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Los pétalos de la rosa amarilla. ¿Tiemblan y caen al ruido de los torrentes de agua?
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Los botones del sauce se abren el maestro y yo escuchamos la campana.
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Devuelve al sauce Todo el fastidio y todo lo que desea tu corazón.
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La campana para de sonar. El eco de las flores perfuma la noche.
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Este día tan largo. Aún muy corto para el canto de la alondra.
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¿De qué árbol en flor? No sé, ¡pero qué perfume!
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La jarra quebrada por el hielo de la noche. ¡Me levanto a saltos!
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Un viejo estanque se zambulle una rana ruido de agua.
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Al plantar el arroz cantan: primer encuentro con la poesía.
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De los cerezos en flor al pino de dos troncos: tres meses ya.
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Yendo hacia Kioto cubrían medio cielo nubes de nieve.
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Hoy el rocío borrará la divisa de mi sombrero.
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¡Débiles son mis piernas! Pero está en flor el monte Yoshino.
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Se oscurece el mar. Las voces de los patos son vagamente blancas.