Las bases indispensables de la sociedad son el ocio y el lujo.
Frases célebres de Napoleón Bonaparte. [Página 4]
Napoleón Bonaparte fue un militar y gobernante francés, general republicano durante la Revolución y el Directorio, artífice del golpe de Estado del 18 de Brumario que le convirtió en Primer Cónsul de la República el 11 de noviembre de 1799; cónsul vitalic
-
-
No se debe juzgar a los hombres por su fisonomía, sobre todo, sin ponerlos a prueba.
-
En la victoria lo merecemos, en la derrota lo necesitamos.
-
Tengo corazón, mas corazón de soberano; no me apiado de las lágrimas de una duquesa, pero me afectan los males de los pueblos.
-
El mayor orador del mundo es el triunfo.
-
Nada más imperioso que la debilidad cuando se siente apoyada por la fuerza.
-
Nunca se sufre tanto por amor como cuando volvemos a ver el objeto amado, o mejor cuando este está ausente.
-
El ajedrez es un juego sin par; regio e imperial.
-
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
-
El ejemplo de Estados Unidos es absurdo; si los Estados Unidos estuvieran en el centro de Europa, no resistirían más de dos años a la presión de las monarquías.
-
Es más fácil engañar que desengañar.
-
Una guerra entre europeos es una guerra civil.
-
Sólo la religión consigue que los hombres soporten las desigualdades de rango, porque tiene consuelo para todo.
-
El mérito de Mahoma es haber fundado una religión prescindiendo del infierno.
-
Un gobierno nuevo tiene que deslumbrar y sorprender; cuando deja de brillar, cae.
-
Todo el secreto de gobernar consiste en saber cuándo es necesario quitarse la piel de león para ponerse la de zorro.
-
Actúo en política como en la guerra: distraigo a un flanco para batir al otro.
-
El hombre de Estado no tiene derecho a ser sentimental.
-
Al morir dejo dos vencedores, dos Hércules en ciernes: Rusia y Estados Unidos de América.
-
Los hombres que han cambiado el mundo no lo han conseguido remplazando a los gobernantes, sino siempre agitando a las masas.