El terrorismo político de los bolcheviques respecto a las ideas revolucionarias y de aquellos que las defienden no se diferencian en nada del terrorismo fascista.
Frases célebres de Néstor Majnó. [Página 2]
Néstor Ivánovich Majnó (Guliaipolé, Ucrania, 27 de octubre de 1889 - París, 25 de julio de 1934) fue un revolucionario anarquista ucraniano que se negó a unirse a los bolcheviques tras la Revolución de Octubre.
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A la burguesía, el presente le parece bastante adecuado, porque todo los poderosos se inclinan ante ella: reyes, presidentes, gobiernos y la casi totalidad de los intelectuales y sabios, todos aquellos que someten a su vez a los esclavos de la sociedad nu
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El alma del traidor y la conciencia del tirano son tan negras como una noche de invierno”.
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Cuando se desarrolla, el anarquismo no conoce de ataduras. No reconoce barreras a las cuales deba confinarse y ajustarse. Tal cual la existencia humana, no tiene fórmulas definitivas para sus aspiraciones y objetivos.
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Es sobre la base de la voluntad del individuo, que la enseñanza libertaria puede ser encarnada en la vida real y limpiar el sendero que ayude al Hombre a deshacerse de todo espíritu de sumisión de su seno.
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La diferencia que existe entre un militar que manda y un revolucionario que dirige, reside en que el primero se impone por la fuerza, mientras que el segundo no dispone de más autoridad que la que se deriva de su propia conducta.
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¡Arresta a todos los gobernantes por el tiempo necesario, desgarra y quema sus leyes!¡Destruye las prisiones, aniquila la burocracia, suprime todo poder de Estado!
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Nuestro ejército demostraba cada día que era verdaderamente un ejército popular y revolucionario: en las condiciones materiales en que se encontraba habría debido deshacerse: rápidamente; por lo contrario, no cesaba de acrecerse en efectivos y material.
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Todos los trabajadores judíos de Ucrania, así como todos los demás trabajadores ucranianos saben bien que el movimiento que guié durante años era un auténtico movimiento de trabajadores revolucionarios. El movimiento no procuró de ninguna manera separar,
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Sublevémonos hermanos, y con nosotros el pueblo,
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Al grito de: ¡Vivir libres o morir combatiendo! nuestros hombres se arrojaban a la pelea, arrollando a un enemigo muy superior y poniéndolo en fuga.
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Querido amigo, camarada y hermano, descansa en paz en el profundo sueño del cual no hay despertar. Tu causa es nuestra causa. Esto nunca morirá. Esto nacerá otra vez en las generaciones venideras que lo tomarán otra vez y lo enriquecerán. Esto motivará la
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Sentía una especie de ira, de rencor, sontra esos jóvenes holgazanes que a menudo pasan por el lado, frescos y ligeros, bien saciados, vestidos correctamente y perfumados, mientras que uno, sucio, harapiento, descalzo y apestando a estiércol, se ocupaba d