¿Sufre más el que espera siempre que aquel que nunca esperó a nadie?
Frases célebres de Pablo Neruda. [Página 2]
Pablo Neruda . Neftalí Ricardo Eliecer Reyes Basoalto, poeta chileno. Autor de Odas elementales, Cien sonetos de amor, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Memorial de Isla Negra,Confieso que he vivido, entre otras obras
-
-
Todo era de los otros y de nadie, hasta que tu belleza y tu pobreza llenaron el otoño de regalos.
-
Yo conocí salones cenicientos, túneles habitados por la luna, hangares crueles que se despedían, preguntas que insistían en la arena.
-
La risa es el lenguaje del alma
-
La suerte es el pretexto de los fracasados
-
Las lágrimas que no se lloran, ¿esperan en pequeños lagos?, ¿o serán ríos invisibles que corren hacia la tristeza?
-
¿Por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas?
-
Mariposa de ensueño, te pareces a mi alma y te pareces a la palabra melancolía.
-
Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.
-
Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños
-
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, justamente éstas que regresan el brillo a los ojos y restauran los corazones destrozados
-
Y si no das más, tan solo encuentra lo que hay en tus manos, piensa que dar amor nunca es en vano. Sigue adelante sin mirar atrás.
-
Hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce.
-
Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano.
-
Desnuda eres tan simple como una de tus manos: lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente. Tienes líneas de luna, caminos de manzana.
-
Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.
-
Hagamos profesión terrestre toquemos tierra con el alma.
-
El vino abre las puertas con asombro y en el refugio de los meses vuelca su cuerpo de empapadas alas rojas.
-
Me piden lo profético que hay en mí, con melancolía y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.
-
Creo que el hombre debe vivir en su propio país y creo que el desarraigo es para el ser humano una frustración que, de una u otra manera, atrofia la claridad de su espíritu.