No quiero abandonar tus manos claras y complicadas, nacidas en el encerrado espejo de las mías. Todo lo demás es perfecto, todo lo demás es todavía más inútil que la vida.
Frases célebres de Paul Eluard. [Página 2]
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Está de pie frente a mis párpados, sus cabellos entre los míos. Tiene la forma de mis manos y tiene el color de mis ojos. Y fui por ella devorado como una isla por el mar.
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Quiero besarte te beso. Quiero dejarte te enojas. Pero al límite de nuestras fuerzas te pones una armadura más peligrosa que un arma.
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Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco sin ti no veo más que una planicie desierta.
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Días y noches para comprenderse, para contemplar en tus ojos todo lo que pienso de ti y de un mundo hecho a tu imagen. Y las noches y los días gobernados por tus párpados.
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Si te vas la puerta se abre hacia mí mismo, y por primera vez deseándonos sólo el uno al otro.
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He cerrado los ojos para no ver nada. He cerrado los ojos para llorar por no verte.
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Y cuando tú no estás, sueño que duermo sueño que sueño.
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En mis cuadernos escolares, en mi pupitre y en los árboles, en la arena en la nieve... Yo escribo tu nombre.
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Su luz y el silencio hasta no reconocerse, hasta sobrevivir a la ausencia.
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Tú no eres exactamente la miseria, pues los más pobres labios te denuncian por una sonrisa.
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Eres el sol que me sube a la cabeza cuando estoy seguro de mí.
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Los hombres están hechos para entenderse, para comprenderse para amarse.
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Con una sola caricia te hago brillar con todo tu esplendor.
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Nadie pudo saltar los puentes que nos conducían al sueño y del sueño a nuestros sueños y de nuestros sueños a la eternidad.
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Soy el último en tu camino la última primavera y última nieve la última lucha para no morir.
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Todos mis animales son obligatorios, tienen patas de mueble y manos de ventana.