Hay momentos en los que Dios exige obediencia, pero hay momentos en los que desea probar nuestra voluntad y nos desafía a entender su amor
Frases célebres de Paulo Coelho. [Página 7]
-
-
Siempre es más fácil escuchar una ofensa y no reaccionar que tener el coraje de enzarzarse en un combate con alguien más fuerte.
-
Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena.
-
En vez de maldecir el lugar en el que caíste, deberías buscar aquello que te hizo resbalar
-
¿Qué es lo que hace que una persona se deteste a sí misma? Quizás la cobardía. O el eterno miedo de equivocarse, de no hacer lo que los otros esperan
-
Un hombre tiene que escoger. En esto reside su fuerza: en el poder de sus decisiones
-
Podemos cometer muchos errores en nuestras vidas, menos uno: aquel que nos destruye
-
El alma del mundo se alimenta con la felicidad de las personas.
-
Las apuestas y los pactos se hacen con los ángeles. O con los demonios.
-
La fe es una conquista difícil que exige combates diarios para mantenerla
-
Tenemos que aprovechar cuando la suerte está de nuestro lado y hacer todo lo posible por ayudarla, de la misma manera que ella nos está ayudando
-
Una búsqueda comienza siempre con la suerte del principiante y termina siempre con la prueba del conquistador
-
La locura es la incapacidad para comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y ser ayudado porque no entiendes la lengua que hablan allí.
-
La razón teme la derrota, pero la intuición disfruta la vida y sus desafíos.
-
El sabio es sabio porque ama. El loco es loco porque piensa que puede entender el amor
-
Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior y dejan su interior desguarnecido
-
Hasta un reloj parado consigue estar acertado dos veces al día
-
Deja de estar pensando siempre que causas alguna molestia, coacción o perturbación a tu prójimo. Si así fuera, la gente ya protestaría, y si no tuviera el valor para hacerlo, es su problema.
-
Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.
-
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos