Lo extraño en este mundo es que un tipo aplicado, sin la menor idea original, que copia a los que tienen autoridad sobre él hasta el nudo de la corbata o arruga de la barbilla, siempre logra llamar la atención. Es elegido. Asciende
Frases célebres de Philip K. Dick. [Página 2]
Philip Kindred Dick , más conocido como Philip K. Dick, fue un prolífico escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción, que influyó notablemente en dicho género.
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Los Ángeles es la capital chalada del mundo, todas las agrupaciones religiosas, paranormales y ocultistas tienen allí su origen y allí atraen a sus seguidores
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Los que padecen perturbaciones mentales no aplican el principio de Parsimonia Científica: la teoría más simple para explicar un cierto conjunto de datos. Prefieren el barroquismo.
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Llamamos piadosas a las personas que hablan a Dios, y locas a aquellas a quienes Dios habla. La transmigración de Timothy Archer, 1.982, Ed. Edhasa, Barcelona, 1.984, p. 113.
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No intente solucionar materias serias en el medio de la noche.
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Qué tranquilo el sueño de los imbéciles
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Si creyera que el primer boceto contenía todo el concepto, sería un poeta, no un novelista
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Todo es verdad. Todo lo que las personas han pensado alguna vez
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Un poco de psicoanálisis a doscientos dólares la hora durante cien años…, ¿no es eso lo que tarda? Curioso
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El abuso de las drogas no es una enfermedad, es una decisión, como la decisión de saltar desde un coche en movimiento. No lo llamaría una enfermedad sino un error de juicio.
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¿Por qué llora un hombre? Se preguntó. No lo hace como las mujeres, no como ellas. No por sentimentalismo. Un hombre llora por la pérdida de algo, de algo vivo. Un hombre llora por un animal enfermo que sabe que no sanará. Por la muerte de un niño: por es
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El instrumento básico para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si tu puedes controlar el significado de las palabras puedes controlar a la gente que utiliza esas palabras.
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No intentes solventar asuntos serios en la mitad de la noche.
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Tenemos un montón de goteras en nuestra realidad.
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Nosotros tan sólo tenemos esperanza. Y lo intentamos. En algún otro mundo, posiblemente, será distinto. Mejor. Habrá alternativas claras, buenas y malas.
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No estamos en el mundo ideal en que quisiéramos, donde la mortalidad sería fácil porque también lo sería la cognición. Donde uno pueda hacer el bien sin esfuerzo porque sabrá darse cuenta de lo obvio.
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Los escritores de ciencia ficción, y siento decirlo, realmente no sabemos nada. No sabemos hablar sobre ciencia porque nuestro conocimiento sobre ella es limitado y no oficial, y normalmente nuestra ficción resulta terrible.
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La realidad es aquello que, cuando uno deja de creer en ello, no desaparece.