Política. La buena fe de los que comienzan a pensar y a luchar es evidente; sin embargo, su error es un error fundamental. ¿Quieren corregir la política? Desprécienla. Estudien en silencio, edifiquen su espíritu y su nido; forjen en su rincón el pedazo de
Frases célebres de Rafael Barrett. [Página 2]
Rafael Angel Jorge Julián Barrett y Álvarez de Toledo fue un escritor español —narrador, ensayista y periodista— que desarrolló la mayor parte de su producción literaria en Paraguay, resultando una figura destacada de la literatura paraguaya durante el si
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Las autoridades no son verdaderamente lo que deberían ser. De ellas suele partir el desorden y el peligro. A veces es necesario un motín para restablecer el orden.
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La tortura ha desaparecido del Código. Cosa diferente es que desaparezca de las costumbres.
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Detrás del doctor hay que construir al hombre. Hay, por de pronto, que ponerse a estudiar.
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Una sublevación de cuarteles ha lanzado del poder a un partido y ha instalado a otro. Esta operación ha necesitado ciento cincuenta heridos y sesenta muertos.
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Tenemos soldados para defender la patria, y principalmente para destrozarla de cuando en cuando.
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El país está a merced de un grupo que se atreva.
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No hagáis revoluciones políticas: ceded, aguardad, estudiad, meditad. Lo violento es estéril. Lo único seguro en una revolución es mancharse de sangre. Haced sí, revoluciones económicas. Que los que producen recojan el fruto de su labor. Expulsad, no al e
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Alzaos hacia la claridad sagrada, convenceos de que el trabajo es lo único fecundo, de que contra él son impotentes el destino, el azar y hasta los dioses, si dioses hay. Convenceos de que la paz es más heroica que la guerra. Preparémonos a vivir y a mori
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En el gobierno reina el terror, y no hay cosa tan cruel como el miedo, cuando tiene el miedo las armas en la mano.
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Se parecen tanto unos a otros los partidos, que la única manera de distinguirlos es ponerles un color.
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Los hombres se atan al cuello un pañuelo celeste o rojo, con lo cual se ahorran juiciosamente la molestia de inventar un programa.
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Los que no comen del Estado sienten arder el patriotismo en sus venas, y se lanzan a la lucha.
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El papel paraguayo –no el papel del libro, de la revista o del diario, sino el papel moneda- vale, según dicen, cada vez menos. Hay gentes que se consternan ante este fenómeno. Yo no: me felicito de que el dinero pierda su valor, y deseo que llegue el día
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Oro, dinero... suprimid todo el oro del mundo ¿habrá disminuido en un átomo nuestra verdadera riqueza?
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Si suprimiéramos el oro ¿qué motivo de acción nos restaría? Sin terror ¿qué nos sacaría de la inmovilidad? Inventaríamos el amor, la solidaridad de los esfuerzos; descubriríamos que el egoísmo, o sea la repulsión recíproca, no es mejor cemento para dar co
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¡Siempre la habilísima estratagema de convertir en cuestiones de beneficencia las cuestiones de derecho!
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Pero si queréis ver a ese pueblo, cara a cara, si queréis tocar y oler esa carne que suda y que sufre, no tenéis necesidad, no, de que yo os lleve a las soledades de Yabebyry. Id a vuestra cocina, oh doctores, y allí encontraréis alguna sierva que os lava
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Mientras el dolor no os abrase las entrañas, mientras un día de hambre y abandono –siquiera un día- no os haya devuelto a la vasta humanidad, no la comprenderéis.
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Las leyes y las constituciones que por la violencia gobiernan a los pueblos son falsas. No son hijas del estudio y del común asenso de los hombres. Son hijas de una minoría bárbara, que se apoderó de la fuerza bruta para satisfacer su codicia y su cruelda