En las cajas de lápices guardan sus sueños los niños.
Frases célebres de Ramón Gómez de la Serna. [Página 2]
Ramón Gómez de la Serna . Escritor español vanguardista. Inventó el genero literario conocido como greguería
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El reloj es una bomba de tiempo, de más o menos tiempo.
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Hay mujeres audaces y generosas que suben al tranvía dejando una pierna al acaso, como simiente de alegres piernas en el vivero de las paradas.
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Cuando se vierte un vaso de agua en la mesa se apaga la cólera de la conversación.
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No hay nada más conmovedor que la risa de una mujer bella que ha llorado mucho.
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Lo más triste cuando no se ha llegado al primer acto de una obra teatral es que cuando vamos a sentarnos notamos que nos han dado por muertos y han ocupado nuestro asiento.
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La mariposa posándose en todas las flores es la mecanógrafa del jardín.
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Al pasar un barco entre dos casas, parece un barco de teatro entre bastidor y bastidor.
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Un cementerio es una gran botica fracasada.
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Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad.
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El reloj no existe en las horas felices.
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Tenía orejas ideales para sostener el lápiz, y por eso hubo que dedicarle al comercio.
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El caballo con la cabeza baja mientras pace parece estar leyendo el paisaje como un corto de vista.
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Los tenores de ópera parecen algo más que tenores de ópera, pero no son más que tenores de ópera.
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Senos: el misterio móvil.
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El otro lado del río siempre estará triste de no estar de este lado. Esa pena es de lo más insubsanable del mundo y no se arregla ni con un puente.
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Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.
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Al oír la sirena parece que el barco se suena la nariz.
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El contable es un señor con el que no se cuenta casi nunca.
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De una bella espalda descotada salió la televisión.