Sí, la valentía es una locura, pero llena de grandeza.
Frases célebres de Reinaldo Arenas. [Página 2]
Reinaldo Arenas Fuentes fue un novelista, dramaturgo y poeta cubano. Se destacó por su ataque directo al régimen comunista de Fidel Castro.
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Si Cuba es el infierno, Miami es el purgatorio.
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Yo siempre he pensado que a los escritores es mejor leerlos y conocerlos de lejos, pero no conocerlos personalmente porque se pueden sufrir terribles desengaños.
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Después de vivir en este país EUA por algunos años he comprendido que es un país sin alma porque todo está condicionado al dinero.
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Nueva York no tiene una tradición, no tiene una historia; no puede haber historia donde no existen recuerdos a los cuales aferrarse, porque la misma ciudad está en constante cambio, en constante construcción y derrumbe, para levantar nuevos edificios
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Realmente, el mundo esta poblado de brujas; unas más benignas, otras más implacables; pero el reino no solo de la fantasía, sino el de la realidad evidente pertenece a las brujas.
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Las brujas que desde mi infancia me han acompañado, me escoltarán hasta las mismas puertas del infierno.
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.. Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba será libre. Yo ya lo soy.
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Oh Luna! Siempre estuviste a mi lado, alumbrándome en los momentos más terribles; desde mi infancia fuiste el misterio que velaste por mi terror, fuiste el consuelo en las noches más desesperadas, fuiste mi propia madre, bañándome en un calor que ella tal
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Por qué esta sensación de ir a buscarte hacia donde por mucho que vuele no he de hallarte
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¿Qué es la vida? ¿Un folletín? ¿Una especie de emblema azucarado? ¿Un estornudo dado en el trajín de la cola para optar por un candado?
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Sólo el afán de un náufrago podría remontar este infierno que aborrezco. Crece mi furia y ante mi furia crezco y solo junto al mar espero el día.
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Ruego al Diablo y a su más alto dignatario acojan esta suerte de blasfemia como se acoge un mal, una epidemia, que acaba con esclavo y propietario.
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Extraña amante, sólo me queda contemplar tu rostro que es el mío porque tú y yo somos un río que recorre un páramo incesante, circular e infinito: un solo grito.
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Pero las revoluciones no se hacen en las cárceles, si bien es cierto que generalmente allí es donde se engendran
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Otro sentido, nunca presentido cubre hasta el deseo realizado; De modo que el placer aún disfrutado, jamás podrá igualar al inventado
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Las manos son lo mejor que indica el avance del tiempo
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No es el muerto quien provoca el estupor es la sorpresa de ver cómo olvidamos su propia muerte, nuestro gran dolor
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Pero todo lo que uno desea, parece que por un burocratismo diabólico, se demora, aún la muerte.
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La religión nunca debe olvidarse porque entonces los pecados perderían su gracia.