Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Frases célebres de Sigmund Freud. [Página 3]
Sigmund Freud - 23 de septiembre de 1939, en Londres, Inglaterra, Reino Unido) originalmente conocido como Sigismund Schlomo Freud, fue un médico y neurólogo austriaco, creador del psicoanálisis.
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Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso.
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Una vez que el primer hombre hubo descubierto la posibilidad de mejorar su destino en la tierra estaba literalmente en sus manos, mediante el trabajo, no puede haberle resultado indiferente el que otro hombre trabajara con el o contra el. El otro hombre a
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Si no puedo mover el cielo, agitaré el mundo subterráneo
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Wo Es war soll Ich werden
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Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo.
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La función del arte en la sociedad es edificar, reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe
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La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?
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La más clara prueba de que existe vida inteligente en otros planetas es que aún no han venido a visitarnos
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En todo ser humano hay deseos que no querría comunicar a otros, y deseos que no quiereconfesarse a sí mismo
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No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre.
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La inmortalidad ha hallado siempre en la religión un apoyo tan firme como la moralidad
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Podemos casi seguramente afirmar que ningún sueño es producido por sentimientos distintos de los egoístas.
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¿Quién no conoce la divertida historia del niño caprichoso que despertándose a media noche, grita desde su cama: Quiero el rinoceronte ? Un niño más juicioso, en vez de despertarse y alborotar, hubiera soñado que jugaba con el deseado animal.
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Dijo Platón que los buenos son los que se acontentan con soñar aquello que los malos hacían realidad.
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La verdad al cien por cien existe tan poco como el alcohol al cien por cien.
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Mientras más se hacen asequibles al ser humano los frutos del conocimiento más se distribuye el declive de las creencias religiosas.
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Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino.
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Estamos progresando. En la Edad Media me habrían quemado y ahora se conforman con quemar mis libros.
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La inmoralidad ha hallado siempre en la religión un apoyo tan firme como la moralidad.