¿Qué adorno más grande puede haber para un hijo que la gloria de su padre, o para un padre que la conducta honrosa de su hijo?
Frases célebres de Sófocles. [Página 2]
Sófocles . Poeta trágico griego. Autor de Antígona, Edipo Rey, Áyax, Edipo en Colona y Electra, entre otras tragedias
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Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar
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El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio.
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Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.
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El orgullo lleva consigo un castigo: la necedad
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Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre.
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Me preguntas si debes o no casarte; pues, de cualquier cosa que hagas te arrepentirás.
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La muerte no es el más grande de los males: es peor querer morir y no poder hacerlo.
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La vida más dulce es la de no pensar en nada.
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Pensando en tu bien te digo que cosa dulce es aprender de quien bien te aconseja en tu provecho.
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El hombre que en su casa gobierna sin tacha quiere también verse bien gobernado.
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Tal es mi decisión: lo que es por mí, nunca tendrán los criminales el honor que corresponde a los ciudadanos justos; no, por mi parte tendrá honores quienquiera que cumpla con el estado, tanto en muerte como en vida.
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A nosotros, oh rey, nos parece esto motivo de temor, pero mientras no lo conozcas del todo por boca del que estaba presente, ten esperanza.
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Sí, que la ocasión para navegar pide que no se la observe de lejos, sino de cerca.
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Por ganancias que de vergonzosos actos derivan pocos quedan a salvo y muchos más reciben su castigo.
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El amor pasa la noche sobre las mejillas delicadas de las jóvenes.
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La risa más agradable es aquella a la que nos entregamos a costa de nuestros enemigos.
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Cuando la violencia de las pasiones mengua y su fuego se amortigua, el hombre se ve libre de un pelotón de tiranos.
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La juventud se alimenta de pasto de flores.
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Los reyes son felices en muchas cosas, pero principalmente en esto: pueden decir y hacer lo que les parezca.