Soy partidario de alentar el progreso de la ciencia en todas sus ramas; y opuesto a poner el grito en el cielo contra el sagrado nombre de la filosofía; a atemorizar a la mente humana con historias de brujas para inducirla desconfiar de su propio juicio y
Frases célebres de Thomas Jefferson. [Página 2]
Thomas Jefferson fue el tercer presidente de los Estados Unidos desde el 4 de marzo de 1801 al 3 de marzo de 1809.
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El más feliz es aquel de quien el mundo habla lo menos posible, sea en bien o sea en mal.
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No se debe ser demasiado severos con los errores del pueblo, sino tratar de eliminarlos por la educación.
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Opino con los romanos de antaño que el general de hoy debe ser manaña, si es necesario, soldado raso.
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He visto lo bastante de una guerra para no desear volver a ver otra.
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El arte de la vida es el arte de evitar las penas
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Nunca nos arrepentimos de haber comido muy poco
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Prefiero los sueños del porvenir a la historia
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Me gustan más los ensueños del futuro que las historias del pasado
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La guerra es castigo tanto para el victorioso como para el vencido.
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Cumplir la ley es mejor que hacerla.
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Las dudas y los celos suelen engendrar los hechos que temen.
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... una ciudadanía informada es el único depositario verdadero de la voluntad pública.
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Algunas veces se dice que no se le puede confiar al hombre el gobierno de sí mismo. ¿Puede, entonces, confiársele el gobierno de los demás? ¿O hemos encontrado ángeles que asumen la forma de reyes para gobernarlo? Dejemos que la historia conteste esta pre
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Creen que cualquier trozo de poder confiado en mí, será ejercido en oposición a sus confabulaciones. Y creen bien; porque he jurado sobre el altar de Dios hostilidad eterna contra cada forma de tiranía sobre la mente del hombre. Pero esto es todo lo que t
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El dinero y no la moral es el principio de las naciones fuertes
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Es más honorable reparar un mal que persistir en él
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Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie
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La fusión de los blancos con negros produce una degradación a la que ningún amante de su país, ningún amante de la excelencia en el carácter humano, puede inocentemente consentir
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No es posible vivir sin libros