El genio, en una disciplina, con la práctica, potenciará su genialidad, el tonto, con la práctica, sólo potenciará su tontería
Frases célebres de Valérie Tasso. [Página 3]
Valérie Tasso , escritora, sexóloga e investigadora afincada en Barcelona (España).
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Al amado no se le alecciona, se le observa, no se le transforma, se le ve crecer y no se le conduce, se le acompaña
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Preocuparse por la duración del coito genera dos cosas; preocupación y coito
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No hay mejor manera de disfrutar del tiempo que despreocupándose de él. Y no hay mejor manera de ser un buen amante que despreocupándose de serlo
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El buen amante, como el buen artista, no entiende de tiempos de ejecución, entiende de ejecución. No entiende de minutos, entiende de duración
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Quien desconoce el motivo de las normas está condenado a respetarlas
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Las palabras nunca son claras cuando el concepto no lo es. La confusión de las palabras es siempre una confusión de los conceptos. No existe un buen significante cuando el significado continúa oscuro
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Las religiones admiran el sexo
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Homosexuales, al menos de vez en cuando, somos todos los humanos que practicamos sexo con otros seres humanos.
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Decir que los preliminares sirven para preparar el coito es dibujar nuestra sexualidad como los niños dibujan un hogar; con un trazo y un tejado rojo
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Para el orden moral, no hay nada más excitante de reprimir que la perversión que a uno le espera
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Al sexo sólo le ponen objetivo los que pretenden algo. Ni siquiera el orgasmo y muchísimo menos la penetración son un objetivo digno del sexo
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La dignidad no tiene sitio, ni colectivo, ni plural
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En la prostitución, el cuerpo no se vende, se emplea
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Se crea el pecado al mismo tiempo que se inventa el profesional responsable de expiarlo
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El celo de las mujeres es el amor
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El hedonista ejerce el difícil arte de establecer la paz consigo mismo
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Tan tiránica resulta la exigencia de placer como la prohibición del mismo
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El sexo sólo tiene límites para quien se los pone y finalidad para el que se la impone
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El sexo es como el lenguaje, la interacción sexual es como una opinión dada a un conocido. Lo primero está vigente en nosotros desde que nacemos hasta que morimos, lo segundo existe mientras se prolonga el encuentro