Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegisteis el deshonor y tendreis la guerra. .
Frases célebres de Winston Churchill. [Página 4]
Sir Winston Leonard Spencer Churchill fue un estadista, historiador, escritor, militar, orador y primer ministro británico.
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Pandilla de bastardos.
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Para bien o para mal, el dominio del aire es hoy la máxima expresión del poderío militar. Las flotas y los ejércitos, aunque necesarios, deben aceptar un lugar subordinado. 1943. Días después de haber culminado la Batalla de Inglaterra.
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¿Para qué vivir cuando no se tiene nada que hacer?
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Personalmente siempre estoy dispuesto a aprender, aunque no siempre me gusta que me den lecciones.
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Puse el papel ante Stalin, a quien ya se le había entregado la traducción. Hubo un instante de espera. Después tomó su lápiz azul, escribió con grueso trazo su señal de aprobación y me lo devolvió. Todo quedó arreglado en menos tiempo que dura el escribir
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Que el tener ganancias es reprochable es un concepto socialista. Yo considero que lo verdaderamente reprochable es tener pérdidas.
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Quien habla mal de mí a mis espaldas, mi trasero lo contempla.
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Realmente es una victoria maravillosa.
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Rusia es un aliado dudoso, cuyas probabilidades de éxito son mínimas.
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Señora podre estar borracho, pero por la mañana estaré sobrio y usted seguirá siendo fea.
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Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro.
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Si nuestro país fuera derrotado, desearía que encontráramos un campeón tan indomable como el señor Hitler para restaurar nuestro coraje y conducirnos otra vez al lugar que nos corresponde entre las naciones.
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Sería una gran reforma en la política el que se pudiera extender la cordura con tanta facilidad y tanta rapidez como la locura.
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Solo hay una cosa, peor que luchar con aliados y eso es pelear sin ellos.
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Si un día mi patria tuviera que sufrir las penalidades de Alemania, rogaría a Dios que le diera un hombre con la activa energía de un Hitler.
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Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema.
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Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.
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Un político debe ser capaz de predecir lo que pasara mañana, y la semana, el mes y el año próximos. Y también debe ser capaz de explicar por qué no acertó.
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Un político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones.