Demostrar que tengo razón sería admitir que puedo no tenerla
Adiós, mi pequeño Querubín. Vas a llevar un tren de vida muy distinto, hijo mío, ¡qué se le va a hacer! Ya no andarás rondando todo el día por los aposentos de las mujeres; se acabaron las tortitas y las meriendas con crema; se acabó el jugar a adivina qu
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¡Qué tonta es la gente lista!
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Lo difícil no es intentar algo arriesgado sino escapar del peligro al llevarlo a buen término
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Nuestro sexo es ardiente, pero tímido; por más que cierto encanto nos arrastre hacia el placer, la mujer más proclive a tener aventuras siente dentro de si una voz que le dice: sé hermosa, si puedes; sé honesta, si quieres; pero sé siempre considerada