Con la pena extrema uno también puede sentirse bien. Lo peor, tal como pensaba Máximo, son los estados intermedios, los entreactos, el aburrimiento, los domingos que se eternizan.
A finales del siglo XX el joven Montano, que acababa de publicar su peligrosa novela sobre el enigmático caso de los escritores que renuncian a escribir, quedó atrapado en las redes de su propia ficción y se convirtió en un escritor que, pese a su compuls
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La vida, a la hora de destrozarnos, tiene la terca paciencia de la marea.
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Dejadla tranquila, ella se marchará como vino .
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Creo que suelo entenderlo todo excepto lo más simple.