Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc. Claro
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
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La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante.